Si George Orwell levantara la cabeza probablemente se echaría a llorar. Su indispensable novela “1984”, también llevada al cine, es fuente de inspiración de incontables historias sobre distopías, léase sociedades ficticias, futuras o paralelas, a cual más evanescente. “Divergente” es una de ellas, una suerte de “exploitation” con carácter desnutrido de “Los juegos del hambre”. Si estuviésemos en los años 70, o en el siglo pasado sin más, probablemente estaríamos ante una producción europea, pongamos italiana, con algo de casquería y sentido del humor, cualidades que no encontramos, ni por asomo, en este estreno inocuo que certifica la necesidad del gran público de devorar relatos sobre la libertad del ser humano y airear el cerebro mientras en la realidad cotidiana nos acercamos cada vez más a las civilizaciones tormentosas que nos describen este tipo de propuestas convertidas en  rentables franquicias. ¿Quién controla a los que controlan?

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=e8UHUAdBl84[/youtube]

De estética televisiva, infantiles por lo general en su planteamiento, planas, sin salida de tono alguna, con una trama hecha a plantilla y un grupúsculo de jóvenes de aspecto afrutado luciendo en el reparto principal, este arsenal de películas de grandilocuentes presupuestos que describen hacia dónde vamos, metafóricamente hablando, son incapaces de dejar un poso combativo en nuestras conciencias. Como el revolucionario que lanza misivas en las redes sociales sobre lo mal que están las cosas mientras se queda en casa con el culo caliente sin haber pisado una protesta colectiva en las calles en su vida. En “Divergente” presentan, en un alarde de originalidad, una sociedad dividida en cinco facciones, cada una de las cuales se centra en una virtud concreta: Erudición (los inteligentes), Verdad (los sinceros), Abnegación (los altruistas), Cordialidad (los pacíficos), y Osadía (los valientes). Es decir: tecnócratas, jueces, hippies, agricultores y policías. Algo así, caricaturizado al máximo lo que sugiere la propia gran pantalla con detalles sonrojantes. Evidentemente, saltan chispas entre las tribus y la cosa se complica.

DIVERGENT

“Divergente” se basa en el best-seller escrito por Veronica Roth. Ofrece un cruce entre la mentada “Los juegos del hambre”, sin su gracia, y la execrable “The Host”, con tintes “crepusculares”. Muy de Club Disney. Es otra muestra más de la invasión de cine aséptico dirigido al público juvenil. Conservador en sus principios, carente de sensualidad, pura formica. El material resultante resiste ante el aburrimiento, pero lo borra el viento de la razón poco después de su visionado, no dejando huella alguna. En su afán de querer llegar a todo el mundo, un filme de estas características  termina por negar todo atisbo de personalidad, algo que no parece importar a su director, Neil Burger (“Sin límites”), cuyo apellido estigmatiza su carrera y se antoja una broma pesada en plena era del fast food cinema.

“El material me permitía crear un mundo futuro, lo que siempre resulta interesante para un cineasta”, admite el cineasta. “Pero, más que eso, la historia trata sobre la naturaleza humana. Cuestiones como: ¿cuál es mi lugar?, ¿a quién soy fiel?, ¿soy fiel a mi grupo, a mi familia o a mí mismo? ¿Por qué estaría dispuesto a arriesgarme? Me gustaban todas esas ideas tan intensas, completamente integradas en una aventura grandiosa y llena de emoción, y llevaba cierto tiempo interesado en hacer una película que fuera una de esas grandes aventuras épicas”. El sentido de la épica convertido en un pastiche sin energía.

divergent12LA PROTAGONISTA

La joven actriz Shailene Woodley, nacida en 1991 en California, conocida por su papel en “Los descendientes”, encarna a la protagonista absoluta de “Divergente”, Tris Prior. Recién cumplidos los dieciséis años, debe elegir a qué facción quiere pertenecer, una decisión que cambiará por siempre su vida y la de sus allegados. Es una Divergente, alguien que no encaja en ninguna cuadrilla. Su rostro lo encarna, catapultada a la fama por el papel de Amy en la serie de ABC “Family Secret life of the American teenager”, un astro femenino emergente que presume de bisexual y tiene comentarios sonados en la prensa sensacionalista como este: “La arcilla es una de las mejores cosas que puedes poner en tu cuerpo. Otra cosa que me gusta hacer es darle a mi vagina un poco de vitamina D. Si vives en un sitio con inviernos duros, cuando salga el sol, separa las piernas y toma el sol”. Vislumbramos una chica con futuro en el negocio hollywoodense.

(publicado el pasado viernes en EL CORREO, aquí sin cortes de edición)

Leave a comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.