En la línea de la también genial, e imprescindible, “Un toque de violencia”, “Black Coal” confirma que el cine oriental es el que mejor consigue atrapar al espectador alejándose de lo convencional. Estamos ante un thriller en el cual lo que menos importa es la intriga, el suspense, desvelar el misterio. Los personajes principales y lo que ocurre a su alrededor, sus circunstancias y cómo reaccionan ante ellas, son el punto fuerte de una historia inquietante que cuenta con algunas secuencias fulminantes: atención a una escena de un tiroteo en una peluquería, de una crudeza insuperable, por no hablar del inesperado y pirotécnico epílogo de un filme que cuenta con con unos códigos personales más que alabables, máxime en los tiempos que corren.

black coal

“Black Coal” pudo verse hace nada en el festival de San Sebastián, donde fue programada a la hora de la siesta o al anochecer, haciendo flaco favor a su sentido del ritmo. En Berlín se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película y premiaron también a su protagonista, Fan Liao, en la piel de un ex-policía con problemas de alcoholismo imbuido por su cuenta en la investigación de un cruento asesinato sin resolver. Delicatessen.

(texto publicado en El Correo)

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